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Propuestas de Alicante para la enseñanza de segundas lenguas a inmigrantes




Maite Hernández, Santiago Roca y Félix Villalba


La enseñanza de segundas lenguas a inmigrantes ha experimentado en los últimos años un avance considerable. Las diferentes administraciones educativas dedican cada vez un mayor número de medios y recursos a tal fin. Recientemente también, diversas editoriales del campo del ELE se han implicado en este tema publicando materiales específicos para jóvenes inmigrantes.

Pese a todo, es mucho lo que aún queda por hacer, especialmente si se tiene en cuenta los diferentes destinatarios de este tipo de enseñanza. Hay que elaborar propuestas eficaces no sólo en función de la edad de los aprendices sino también, en función del contexto en el que se produce el aprendizaje y uso de la L2, del nivel de lectoescritura de partida y de la escolarización previa de los aprendices.

Junto a esto, uno de los primeros problemas en la enseñanza de L2 tiene que ver con la propia definición del área de trabajo. La caracterización social de estos estudiantes como individuos desfavorecidos y con carencias diversas hace que los objetivos de la enseñanza de segundas lenguas tengan un marcado carácter asistencial y compensatorio (Villalba y Hernández, 2005)

La celebración del Primer Encuentro de Especialistas en la Enseñanza de L2 para Inmigrantes en septiembre de 2004 supuso un punto de inflexión importante para el desarrollo de esta área educativa. En el Manifiesto de Santander, el documento que recogió los trabajos que se realizaron en dicho encuentro, se plasmaron gran parte de las no sólo de las reivindicaciones de los profesionales que allí se reunieron sino también, las ideas básicas que deben tenerse en cuenta a la hora de entender este tipo de enseñanza.

Recientemente, se ha celebrado el II Encuentro en la Universidad de Alicante reuniendo a más de treinta profesionales de diferentes ámbitos educativos durante los días 20, 21 y 22 de octubre de 2006. El Encuentro fue auspiciado por la Facultad de Filosofía y Letras de dicha universidad en la figura de su Decano D. José Luís Cifuntes y contó con el apoyo de diferentes entidades e instituciones públicas y privadas.

El resultado del trabajo realizado durante el este encuentro se ha plasmado en un documento que, bajo el título Propuestas de Alicante, es un avance en el diseño de medidas para abordar la enseñanza de L2.

Los debates se organizaron entorno a cuatro áreas temáticas:
• La educación de adultos.
• La alfabetización en una L2.
• La atención educativa con niños y jóvenes.
• La formación del profesorado.
• La enseñanza de L2 con fines laborales.
• El componente intercultural en la enseñanza de L2.

A modo de resumen de este documento presentamos algunas de las conclusiones y propuestas de cada una de estas áreas.

1. PROGRAMAS Y ACTUACIONES EN EDUCACIÓN DE ADULTOS

Tres temas centraron la preocupación de los especialistas en esta área: la coordinación entre instituciones, la atención y motivación del alumnado y la situación del profesorado.

En el primer punto existe un amplio consenso en reconocer la necesidad de que las distintas iniciativas que trabajan en la enseñanza de L2 a inmigrantes se coordinen entre sí. El objetivo de esta coordinación es en rentabilizar los esfuerzos y recursos existentes, a fin de proporcionar una respuesta mejor y más eficaz a la población inmigrante. Se reconoce el potencial de los centros públicos de educación de personas adultas para aglutinar e impulsar estas iniciativas de coordinación.

Los profesionales de la enseñanza de las L2 destacan la necesidad de que se reconozca el esfuerzo de aprendizaje e integración que realizan los estudiantes adultos que acuden a los cursos de lenguas. En este sentido, se demanda la creación de acreditaciones por parte de las administraciones educativas que den respuesta a dicho esfuerzo.

Por último, se pide el reconocimiento efectivo de los profesores que trabajan en esta área educativa. Se considera necesaria la especialización de los profesores en la didáctica de las L2 y que dicho proceso sea impulsado y avalado por las distintas instituciones que participan en la atención educativa a la población inmigrante.

De las once propuestas que se plantean en este apartado se pueden destacar

1. Es necesaria y prioritaria la redacción de currículos de enseñanza de L2 adaptados al Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER).

2. Hay que diseñar acreditaciones (certificados) específicas para los cursos de enseñanza de L2 que unifiquen las existentes y que puedan ser expedidas por las diferentes instituciones y organizaciones que imparten los cursos de idiomas.

3. Estas acreditaciones tendrán un valor informativo y en ellas deberá recogerse: la cantidad de horas cursadas y el nivel alcanzado, así como una pequeña descripción de los contenidos que se han trabajado en el curso, según los descriptores del MCER.

4. Los cursos de enseñanza de lenguas anuales resultan inadecuados por la excesiva movilidad de los estudiantes. Son más convenientes cursos intensivos de duración trimestral o cuatrimestral.

5. Como orientación, los cursos podrán tener una duración total de:

• Nivel A (A1 y A2) 180h.

• Nivel B (B1 y B2) 300h

Para poder alcanzar estos niveles se podrán contemplar diferentes subniveles de acuerdo a las características de los grupos.

6. Para rentabilizar los recursos existentes y mejorar la atención, la coordinación tiene que ampliarse a las Escuelas Oficiales de Idiomas y otros especialistas de enseñanza de idiomas de los propios centros.

7. Para este tipo de cursos es necesaria la participación de un profesorado especializado en la didáctica tanto de L2 como de la Educación de Personas Adultas. Para ello hay que adoptar, entre otras, las siguientes medidas:

• En los centros públicos, el encargado del desarrollo de los cursos de L2 será el profesor que tenga una mayor relación con la enseñanza de idiomas, una mayor formación en este campo o una especial disposición para esta labor.

• Regular la formación para profesores de L2 de forma que se consigan unos estándares formativos similares.

2. ALFABETIZACIÓN EN UNA L2

Al tratar el proceso de aprendizaje de una L2 por estudiantes no alfabetizados en su lengua materna (LM) suele existir una gran coincidencia en que, junto al aprendizaje oral de la lengua, es necesario el de la alfabetización. Por lo general, el adulto entiende la alfabetización como un proceso de desarrollo personal en el que se dota de herramientas para participar en su entorno inmediato. El joven, por su parte, encuentra también el instrumento necesario para acceder al currículo formativo que se transmite en la escuela.

En ambos casos, la dificultad de alfabetizar en una L2 está en el método por el que se opte. Los métodos tradicionales que se vienen aplicando con estudiantes nativos resultan limitados en el caso de estudiantes con LM diferentes. En este sentido los profesionales de la enseñanza de L2 defienden que la alfabetización se realice en la LM de los estudiantes y sólo, cuando no sea posible, en la L2.

Otro aspecto en el que se produce una coincidencia de todos los especialistas es en la necesidad de diferenciar entre el proceso de aprendizaje oral de la lengua y el de alfabetización. Se insiste en que para aprender una lengua no es necesario saber leer y escribir, sino sólo tener deseos de hacerlo y contar con las oportunidades y estímulos adecuados.

La alfabetización de los jóvenes inmigrantes es un tema que suscita una gran preocupación entre los especialistas. Se entiende que hay que intentar hacer todo lo posible porque ningún estudiante abandone el sistema escolar sin haber alcanzado un adecuado dominio de las técnicas de lectoescritura y cálculo.

Como propuestas más destacadas pueden citarse:

1. La alfabetización en una L2 puede realizarse en paralelo al aprendizaje oral de la lengua siempre que se entienda como un proceso global que se relaciona con las múltiples necesidades del sujeto y que, por tanto, es mucho más que el aprendizaje de la lectoescritura.

2. El grado de alfabetización debe establecerse con relación a la propia LM y no a la L2 con independencia del sistema de escritura en cada una.

3. No resulta conveniente reunir en el mismo grupo de formación en L2 a estudiantes alfabetizados y no alfabetizados en su LM. Sin embargo, en los niveles iniciales pueden coincidir estudiantes con diferente dominio de las técnicas de lectoescritura si se recurre a procesos de trabajo cooperativo.

4. Se considera que el enfoque más adecuado para la alfabetización en una L2 es el constructivista.

5. La alfabetización de jóvenes, especialmente de los que se encuentran en los últimos cursos de ESO, es una tarea prioritaria e ineludible para cualquier centro escolar. Debe entenderse como un objetivo irrenunciable, el que ninguno de estos estudiantes abandone el sistema escolar sin una adecuada alfabetización en la L2.

3. ENSEÑANZA DE UNA L2 CON FINES LABORALES

La enseñanza de lenguas con fines laborales se entiende como un área de gran importancia para el desarrollo de las L2. Sin embargo, por sus implicaciones sociales se muestran claras reticencias a todo lo que suponga regular y controlar el conocimiento lingüístico de los trabajadores.

Se produce una cierta paradoja respecto al desarrollo de esta área. Por una parte, se entiende la necesidad de impulsar cursos que capaciten lingüísticamente a los trabajadores inmigrantes. Se ve en estos cursos una herramienta de progresión laboral aunque se tienen dudas de su viabilidad dentro del actual marco laboral de nuestro país.

Por otra parte, se quiere remarcar el hecho de que el conocimiento de la L2 debe servir para progresar profesionalmente y nunca puede utilizarse como criterio de exclusión laboral.

En cuanto a la puesta en marcha de este tipo de cursos la peculiaridad reside en compaginar la adquisición de una competencia general en la nueva lengua con la competencia específica que se requiere para el lugar de trabajo.

Como propuestas se plantean:
1. La enseñanza de lenguas con fines laborales debe entenderse como un instrumento que facilite el acceso del trabajador al mundo del trabajo. Que le permita desempeñar adecuadamente las exigencias lingüístico laborales de su puesto de trabajo. Y, sobre todo, que haga posible la promoción laboral.
2. Los niveles de competencia lingüística necesarios para el desempeño de cada puesto de trabajo cumplirán una función orientativa y nunca prescriptiva.
3. Algunos de los objetivos de estos cursos serían:
a. Conseguir una adecuada competencia comunicativa general que facilite la participación activa en el entorno social del adulto.
b. Desarrollar una competencia lingüística laboral que responda a las exigencias comunicativas del entorno laboral.
c. Desarrollar una adecuada capacitación o actualización profesional.
4. La enseñanza de una L2 con fines laborales debe dirigirse a estudiantes de todos los niveles de competencia lingüística, no sólo a los de nivel inicial.
5. En los cursos de L2 con fines laborales deben incluirse contenidos relacionados con la lengua para la ciudadanía: organización político administrativa, participación ciudadana, los derechos y deberes de los trabajadores, etc.

4. PROGRAMAS Y ACTUACIONES CON NIÑOS Y JÓVENES

La atención a niños y jóvenes inmigrantes es uno de los temas que más interés y preocupación despierta actualmente. Genera gran inquietud el no disponer de un modelo general de atención a estos estudiantes. Si bien la enseñanza de la L2 se considera una de las prioridades fundamentales, se entiende que el objetivo último es la incorporación en los grupos ordinarios de formación con unas mínimas garantías de éxito.

Es en los requisitos que han de cumplir los programas de inmersión donde se produce un mayor acuerdo. Se entiende que los alumnos extranjeros deben tener un grupo ordinario de referencia en el que participen, junto a compañeros nativos, en diversas actividades formativas. Si no fuese así, se estaría perdiendo el potencial que supone la situación de inmersión (de contacto con hablantes nativos) para el aprendizaje de una nueva lengua.

Si los programas de aprendizaje de la lengua son necesarios, no lo es menos el que se delimite su duración. Preocupa que estos programas puedan convertirse en prácticas segregadoras cuando no se especifica el tiempo de permanencia de los estudiantes en ellos.

La coordinación entre los diferentes equipos docentes es imprescindible para poner en marcha este tipo de programas. Por ello, la organización y el modelo de funcionamiento que se establezca en cada uno de los centros educativos se consideran elementos centrales en la atención de los estudiantes inmigrantes.

De las diecisiete propuestas que se incluyen en este apartado pueden destacarse:
1. Como principio general, al estudiante inmigrante no puede considerársele sin más un Alumno con Necesidades Educativas Especiales ni tan siquiera de E. Compensatoria. Es necesario descubrir al individuo por encima del lugar de procedencia o la cultura y tradiciones familiares.
2. Es aconsejable la utilización de libros de texto de enseñanza de L2, sobre todo cuando el profesorado se enfrenta por primera vez a esta tarea educativa.
3. En los centros educativos hay que potenciar y reconocer la LM de los estudiantes inmigrantes.
4. Hay que aprovechar el potencial lingüístico existente en las aulas, desarrollando una actitud positiva hacia el plurilingüísmo y el aprendizaje de lenguas.
5. Los estudiantes extranjeros deben estar adscritos a un grupo ordinario de referencia, con el que compartirán un número variable de horas de acuerdo a sus avances lingüísticos, sus progresos curriculares y su adaptación a la nueva situación escolar.
6. Los programas de inmersión estructurada se consideran los más adecuados para los últimos niveles de E. Primaria y los cuatro de E. Secundaria siempre que se realicen en el propio centro educativo del estudiante. Este tipo de programas pueden desarrollarse en dos fases claramente diferenciadas:
a. Primera: adquisición de una competencia comunicativa general combinada con una iniciación en la competencia lingüística académica.
b. Segunda: profundización en la adquisición de la competencia lingüística académica y aumento de las horas de contacto con el grupo de referencia.
c. Tercera: incorporación definitiva al aula de referencia con apoyos puntuales y complementarios en el aprendizaje de la L2 o curriculares cuando así se requiera.
7. La redacción y aplicación de pruebas para determinar el nivel de competencia comunicativa en la L2 deben realizarse por los especialistas de enseñanza de lenguas y de L2 del centro.

5. FORMACIÓN DEL PROFESORADO

La formación del profesorado es un aspecto central en el desarrollo y actualización de la enseñanza de L2. Se considera que el profesor encargado de esta tarea debe ser un especialista en el tema y, en consecuencia, con la suficiente formación. Sobre cómo llevar a cabo esa formación, los especialistas entienden que hay que diferenciar entre la formación inicial y permanente del profesorado. Las universidades deben incluir en sus planes de estudio una oferta específica en este campo, al tiempo que las instituciones de formación permanente del profesorado deben diseñar cursos de calidad para este fin.

En cuanto a los cursos de formación en sí, preocupan las enormes diferencias que se aprecian entre ellos en cuanto a contenidos. Se entiende que debería existir un diseño unificado que sirviese de orientación y referente a las diferentes instituciones. En este sentido, existe gran unanimidad en que los cursos de formación tienen que incluir dos grandes bloques temáticos de contenidos:
• La didáctica de L2.
• La pedagogía intercultural.

Como propuestas se pueden destacar:
1. Debe contemplarse una formación específica dirigida a todo el profesorado de cada centro educativo que contemple:

 Recursos y estrategias de enseñanza comunicativa de una L2.

 Recursos y estrategias de intervención intercultural.

 La integración de la L2 y las diferentes áreas curriculares.
2. Junto a otras modalidades formativas, debe impulsarse la formación en centros como forma de implicar al conjunto de profesores y dar respuesta a las demandas específicas que se plantean en los equipos docentes. Esta formación debe realizarse dentro de la jornada laboral, pues la actualización en esta materia es una necesidad prioritaria en el actual sistema educativo.
3. Es imprescindible dignificar la figura del profesor de L2. Para ello, se impone un reconocimiento explícito de la especificidad de este tipo de trabajo y, en consecuencia, la creación de una habilitación profesional específica.
4. La formación de los profesores debe correr a cargo de especialistas en la enseñanza de L2 y de la didáctica intercultural. En este sentido, es imprescindible unificar los contenidos exigibles a este tipo de cursos a fin de garantizar unos niveles de formación homogéneos.

6. EL COMPONENTE INTERCULTURAL EN LA ENSEÑANZA DE L2

En el campo de la enseñanza de L2 se plantea la reflexión acerca de la interculturalidad que debe entenderse con una triple finalidad:
• Desarrollar actitudes positivas hacia otras lenguas y culturas en el profesorado y en el alumnado.
• Fomentar el desarrollo de la competencia plurilingüe y pluricultural de los alumnos
• Apoyar el desarrollo de los alumnos como hablantes interculturales.

Se entiende que aprender una lengua consiste en desarrollar una competencia comunicativa que haga posible la comunicación entre individuos de lenguas y culturas de origen diferentes. En este sentido, se destaca que los cursos de L2 deben proporcionar recursos suficientes para que los hablantes no nativos puedan dar respuesta a las necesidades comunicativas derivadas de su entorno social en la sociedad de acogida y resolver los choques y malentendidos culturales que puedan surgir en la interacción.

El hablante intercultural es el que desarrolla una sensibilidad hacia la existencia de otras lenguas y culturas, las respeta, es consciente de las diferencias, posee recursos para adaptarse a otros usos comunicativos y culturales y para resolver conflictos culturales y actuar como mediador entre culturas. En este sentido, se entiende que el trabajo intercultural es una tarea que debe dirigirse al conjunto de estudiantes, no sólo a los extranjeros.

Preocupan a los especialistas las medidas concretas que pueden adoptarse para reconocer y potenciar el conocimiento y uso de las diferentes lenguas y culturas existentes en los centros educativos. Se entiende que este reconocimiento debe trascender el ámbito de las clases para ocupar también los espacios públicos e incluso, llegar al currículo.

Como en otros aspectos, se entiende que hay que impulsar proyectos lingüísticos de centro en los que se reconozca y estimule la existencia y uso de diferentes lenguas y se promueva la comunicación intercultural.

Algunas de las propuestas que se elaboran para este apartado son:
1. El desarrollo de la competencia intercultural debe ser un objetivo para el conjunto de los estudiantes de los centros educativos. Esta competencia incluye no solo conocimientos socioculturales sobre otras sociedades sino también habilidades para establecer contactos con personas de otras culturas y actitudes que favorezcan la comunicación intercultural como la curiosidad, el respeto o la empatía.
2. Uno de los objetivos prioritarios en la enseñanza de L2 a estudiantes inmigrantes es el de desarrollar una adecuada competencia comunicativa intercultural. El hablante extranjero debe poseer recursos lingüísticocomunicativos que le permitan solventar malentendidos y negociar significados en sus interacciones en la L2.
3. Es imprescindible impulsar medidas de tratamiento intercultural dirigidas a paliar el choque cultural y el estrés migratorio que pueden experimentar los alumnos extranjeros.
4. En los centros educativos deben estar presentes las lenguas y culturas maternas de todos los estudiantes.
5. Es conveniente contemplar asignaturas optativas de idioma que recojan algunas de las lenguas mayoritarias de los estudiantes inmigrantes.
6. Se considera necesaria la existencia de mediadores interculturales que faciliten la relación entre las diferentes comunidades culturales y prevengan posibles conflictos.

Esperamos que estas aportaciones resulten de interés para todos los profesionales de la enseñanza de Español como lengua extranjera y de la enseñanza de segundas lenguas en general. Referencias:


Manifiesto de Santander. http://www.cvc.cervantes.es/obref/inmigracion/documentos/manifiesto.htm

Propuestas de Alicante, Madrid, Edinumen.

http://www.ua.es/dfelg/lengua/EncuentroL2/inicio.html

http://www.cvc.cervantes.es/debates/leer.asp?vId=6373

http://www.cadimurcia.net/archivos/experiencias/140.pdf

VILLALBA, F, HERNÁNDEZ, Mª T. (2005): “Perspectivas y líneas de trabajo en la enseñanza de español a inmigrantes”. En Miquel, L y Sans, N (coord.) Didáctica del español como lengua extranjera. Cuadernos de Tiempo Libre. Colección Expolingua. Madrid, Fundación Actilibre.

VILLALBA, F, HERNÁNDEZ, Mª T (2004): “La enseñanza del español a inmigrantes en contextos escolares” En Vademécum para la formación de profesores. Enseñar español como segunda lengua (L2)/Lengua extranjera (LE). Madrid, SGEL. Pp. 12251257.





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