|
2. Mi problema materialista
No puedo remediarlo: soy un materialista empedernido. Esto es un verdadero problema si uno se dedica a indagar en campos considerados actualmente "humanísticos" (o, lo que es lo mismo, "no científicos"). Por ahora, en nuestro campo de estudio lo que importa es saber engarzar ideas de manera coherente; y si algunas de estas ideas son consideradas "causas" de ciertos fenómenos, basta con postularlas de forma general sin explicar más que metafóricamente el por qué de esas cadenas causales y, por supuesto, sin mostrar cómo funcionan realmente. Por ejemplo, en la psicología freudiana, la causa llamada del complejo de Edipo, tiene, según sus seguidores, efectos en la personalidad que están descritos. ¿Quién es capaz, sin embargo, de mostrar el camino que siguen esas transformaciones? Así mismo, en las teorías sociales materialistas (¿!!?) en donde los factores económicos son vistos como las causas de ciertas ideologías y éstas, a su vez, las causas de efectos sociales, ¿quién se ha parado a mostrar minuciosamente ese extraño proceso de transformaciones? O, finalmente, en las teoría literarias en donde la (pretendida) personalidad del autor, más su (pretendido) entorno social causan un determinado tipo de producción artística, ¿cómo se implementa realmente? No se me entienda mal: no digo que estas conexiones de ideas no sean positivas para nuestra ansia de interpretar el mundo. Lo que sí digo es que no determinan claramente los nexos materiales que unen causas y efectos, contentándose con proponer estas construcciones mentales para elevar entramados que afiancen nuestra confianza en la interpretación.
Por eso, hasta que no he encontrado un camino en el que poder realizar investigaciones de tipo materialista en las cuestiones que, como lingüista, me interesan, no me he sentido cómodo y he estado dando bandazos de una a otra teoría, sin decidirme por ninguna.
Al principio, intenté investigar el funcionamiento lingüístico biológicamente. Para ello me empapé de la bibliografía que trataba del funcionamiento cerebral; de los lugares en donde, según parece, se aloja la mecánica del lenguaje y las otras facultades mentales. No obstante, muy pronto tuve la impresión de que el estudio del cerebro humano, el de sus componentes materiales, además de no resultarme demasiado fácil, no era necesariamente una buena manera de describir y explicar los procesos que, para entendernos, llamaré mentales, aun a riesgo de caer en un dualismo ontológico (2) . ¿De dónde provino esta impresión? Creo que de algo que entonces leí y que, por no sé por qué mecanismos, se ha fijado indeleblemente en mi memoria. No se trata de ninguna obra académica, sino más bien de un libro que intentaba divulgar una concepción mística de la vida. Dicha visión del mundo me sigue resultando totalmente ajena, aunque una parte de este pasaje (que transcribiré en cursiva) me causó impresión, quizá por la potencia de la metáfora. Hablando del mundo de los valores, dice:
(...) los patrones de valor están divididos en cuatro sistemas: los patrones inorgánicos, los patrones biológicos, los patrones sociales y los patrones intelectuales. Son exhaustivos. Es todo lo que hay. Si construimos una enciclopedia con cuatro temas, lo inorgánico, lo biológico, lo social y lo intelectual, no dejaremos nada fuera. Ninguna "cosa", queremos decir. Porque la Calidad Dinámica, que no puede describirse en ninguna enciclopedia estará siempre ausente.
Pero aunque los cuatro sistemas son exhaustivos, no son exclusivos. Operan al mismo tiempo y de maneras que son casi independientes unos de otros. (...) No son continuos, sino discretos. Tienen muy poco que ver unos con otros. Aunque cada nivel superior está construido sobre el nivel inferior, no es una extensión del mismo. A veces el nivel superior parece estar en oposición al nivel inferior, dominándolo, controlándolo donde sea posible para sus propios fines. (...)
Una excelente analogía a la independencia de los niveles (...) es la relación del software con el hardware en los ordenadores. (...)
(...) No es necesario para un programador saber diseñar circuitos. Ni tampoco es necesario para los técnicos electrónicos aprender a programar. Los dos conjuntos de patrones son independientes. Exceptuando un mapa de memoria y un pequeño istmo de información llamado repertorio de instrucción lingüística de la máquina, una lista tan pequeña que podría escribirse en una sola página, los circuitos electrónicos y el programa que existen en un mismo ordenador al mismo tiempo no tienen nada en común uno con el otro (Pirsig, 1991: 179-80. La traducción es mía)(3) .
Continúa durante unos párrafos más comentando cómo el trabajo en el nivel de la máquina para alcanzar un objetivo es, a menudo, ignorado por el trabajo en el nivel del programa que toma el objetivo mecánico como dado, sin ocuparse de su generación y desarrollo.
Como he dicho antes, esta idea de que la parte material del cerebro no puede explicar más que algunos principios básicos (y quizás poco interesantes) del funcionamiento mental se convirtió para mi en un pre-supuesto que me era difícil de erradicar, a pesar de mi anhelado materialismo epistemológico.
Quizá por este presupuesto casi inescapable en mi manera de concebir la relación cerebro-mente, me atrajo la idea chomskyana de modelizar una parte de nuestra mente: la que realiza representaciones lingüísticas. ¿Cómo se hace eso? No podemos entrar en la enorme complejidad de este trabajo, pero intentaré describirlo superficialmente.
Primero, se necesita saber exactamente qué aspecto de la realidad queremos modelizar. Chomsky llama a esto, alcanzar el nivel adecuado en la observación de la realidad. Luego, lo más difícil, se intenta seguir paso a paso, sin saltos en el vacío (o en la metáfora, que para el caso es igual), la cadena causal que produce dicho objeto de estudio. En otros términos: se crea un modelo que funcione como vemos que lo hace el objeto estudiado en la realidad, para lo que hay que ir cotejando el modelo con ella y ver si opera correctamente Se alcanza así el nivel adecuado en la descripción. Por último, se intenta rastrear el por qué ese objeto es como es actualmente. Si lo conseguimos, habremos alcanzado el tercer nivel de adecuación, el de la explicación.
Todo esto sonaba muy bien, pero me resultaba difícil imaginar cómo podría conseguirlo un pobre mortal como yo. Por eso, la primera vez que oí hablar del descubrimiento del matemático británico Alan Turing (1911-1954) comprendí que eso era lo que yo estaba buscando: una manera apropiada para tratar los funcionamientos mentales humanos de manera causal-material.
En efecto, la máquina abstracta de Alan Turing hacía posible un modelo material que pensaba y, por tanto, era capaz de todas las demás funciones de la mente. No voy a entrar en una descripción pormenorizada de la máquina, porque las hay excelentes y muy completas (4) . Baste repetir aquí que,
(...) uno de los mayores avances en el mundo científico ha sido el descubrimiento de cómo, manipulando formas, se pueden relacionar contenidos mediante las oportunas operaciones. Aunque los primeros sistemas formales tienen unos 3.000 años de existencia, hasta hace muy poco no se conocía exactamente su manera de funcionar:
La idea de sistema formal se basa en que existe cierto mundo de fenómenos [físicos] y una manera de codificar los fenómenos como símbolos. Los símbolos se manipulan sólo con arreglo a su forma. No se interpretan los significados de los símbolos cuando los estamos manipulando. La manipulación de los símbolos produce otras expresiones simbólicas. Finalmente, podemos interpretar una cadena creada de símbolos como significando algo sobre el mundo de los fenómenos. (...) Si creamos un sistema formal adecuado, podemos describir estados del mundo que hubiera sido imposible o impracticable observar directamente. (...) [D]ominar un sistema formal es la clave de la civilización moderna. Se trata de una idea muy muy potente Hutchins, 1995, 359-360 (la traducción es mía) (5).
Si aplicamos esta idea a una máquina que consiga transformar ciertos pasos físicos en cadenas de símbolos que representen pensamientos humanos, tendremos la base del invento de Turing (Guijarro, 1998: 82).
En pocas palabras, Turing demostró que, mediante una sintaxis (o algoritmo) de pasos discretos y explícitamente descritos, resultaba posible simular cualquier tipo de funcionamiento mental. Estos pasos son mecánicamente realizables y, en cada movimiento, causan efectos también mecánicos hasta que, si no nos hemos saltado ningún peldaño, se consigue el efecto final global deseado. La investigación de los procesos mentales, por fin, puede realizarse sobre máquinas materiales, aunque abstractas (6); no directamente sobre los cerebros.
Hemos entrado en el mundo de la programación, como decía antes Pirsig. Y, aunque es bien cierto que los programas no son totalmente efecto de la configuración física del ordenador, qué duda cabe que sin esta configuración no se podría implementar el programa. Por tanto, la configuración causa que el programa sea como es, al menos en sus líneas generales. No obstante, en el nivel propio del programa, los algoritmos pertinentes pueden ser de diversa índole según cada programa. En pocas palabras: tenemos una relación causal clara entre los dos niveles que no es reductora, porque permite organizaciones causales de distinto tenor en cada nivel. Ha sido resuelto, al menos aparentemente, el problema del dualismo epistemológico (7) al que me refería al principio de este apartado. Además, hemos conjurado el peligro reduccionista de analizar niveles con arreglo a parámetros que no son apropiados(8). No cabe duda de que se trata de un avance muy importante en el campo de la investigación de las funciones mentales.
Es por ello por lo que, a partir de ahora, sólo consideraré científica, la explicación que trate de ofrecer este tipo de encadenamiento causal. Las explicaciones que no se preocupen de tal requisito, aunque pueden ser coherentes a su manera, serán para mi meras interpretaciones personales desprovistas del aspecto clave de las explicaciones científicas, a saber: no podrán ser probadas de forma empírica jamás. Ninguna será más verdadera que otra, sino más o menos coherente y / o ingeniosamente estructurada. En cambio, nuestros modelos causales o funcionan o no. Si no lo hacen, hay que modificarlos hasta que consigamos los efectos buscados. En este sentido, podemos decir que el conocimiento avanza y aumenta a medida que se va refinando el modelo (9).
2.- El dualismo ontológico es aquel que concibe que los objetos del mundo se distinguen por la manera en que están el él. Así, por un lado, algunos se hallan entre nosotros físicamente (el cuerpo, las montañas, los microbios, las mesas, los lápices, etc.). Por otro, hay "cosas" que están en el mundo de manera distinta a la física (como son, el alma, la mente, la literatura, el amor, etc.). Un materialista confeso como yo no debe de caer en estas contradicciones, aunque hayan existido materialistas confesos muy ilustres, anteriores a mi, que han sucumbido a ellas sin percatarse. Cfr., Sperber (1997). Espero salir de esta aparente contradicción epistemológica enseguida.
3.- (...) patterns of value are divided into four systems: inorganic patterns, biological patterns, social patterns and intellectual pat- terns. They are exhaustive. That's all there are. If you construct an encyclopedia of four topics - Inorganic, Biological, Social and Intellectual - nothing is left out. No "thing", that is. Only Dynamic Quality, which cannot be describes in any encyclopedia is absent.
But although the four systems are exhaustive they are not exclusive. They all operate at the same time and in ways that are almost independent of each other(...) they are not continuous. They are discreet. They have very little to do with one another. Although each higher level is built on a lower one it is not an extension of that lower level. Quite the contrary. The higher level can often be seen to be in opposition to the lower level, dominating it, controlling ¡t where possible for its own purposes(...).
An excellent analogy to the independence of the levels(...) is the relation of hardware to software in a computer(...)
(...) it isn't necessary for a programmer to learn circuit design. Neither is it necessary for a hardware technician to learn programming. The two sets of patterns are independent. Except for a memory map and a tiny isthmus of information called the 'Machine Language Instruction Repertoire' - a list so small you could write it on a single page - the electronic circuits and the programs existing in the same computer at the same time have nothing whatsoever to do with each other.
4.- La mejor, para mi gusto, aparte de la del mismo Turing (1937), muy técnica, es la de Andrew Hodges (1983) y, mucho más resumida, la reseña que de este libro hizo Douglas Hoffstadter (1985: 483-491). Sin embargo, hay muchas más (Cfr.Pinker, 1994: 73-78).
5.- The idea of a formal system is that there. is some world of phenomena, and some way to encode the phenomena as symbols. The symbols are manipulated by references to their form only. We do not interpret the meanings of the symbols while they are being manipulated. The manipulation of the symbols results in some other symbolic expression. Finally, we may interpret a newly created string of symbols as meaning something about the world of phenomena. (...) If we built the right formal system, we could now describe states of affairs in the world that would have been impossible or impractical to observe directly.(...) I consider mastery of formal systems to be the key to modern civilization. This is a very, very powerful idea.
6.- Una máquina totalmente material aunque abstracta es, por ejemplo, una descripción de una máquina de escribir hecha a alguien que nunca la haya visto. Las investigaciones sobre operaciones mentales han de lograr descripciones como la que tendríamos que hacer para que esa persona que nunca hubiera visto una máquina de escribir pudiera hacerla mediante nuestras indicaciones (siempre que fuera un manitas, claro está).
7.- Esto es, hay una continuidad causal material claramente rastreable entre ambos niveles.
8.- Como sería, por ejemplo, la pretensión de analizar la función del arte a partir de descripciones físico-químicas.
9.- Por eso no me resulta fácil entender por qué se critica, por ejemplo, a Chomsky su presentación de nuevos modelos cada vez más ajustados, cuando para mi esa es una de las mayores garantías de que se trata de una investigación absolutamente científica.
|