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Conceptos de transferencia lingüística e interferencia
- Transferencias positivas y negativas
- Interferencias lingüísticas de la LM
- Interferencias lingüísticas de otras lenguas (L2, L3 u otras LLEE)
- Estrategias de comunicación / aprendizaje y transferencias lingüísticas
- Interferencias lingüísticas y lenguas afines
• Transferencias positivas y negativas
El fenómeno conocido como transferencia consiste básicamente en la tendencia a transferir elementos propios de una lengua en otra. Tradicionalmente se suele relacionar este fenómeno con la transferencia de elementos lingüísticos de la LM en una LE. Hoy en día la psicolingüística ha ampliado el campo de estudio de las transferencias y se ha visto que éstas pueden darse también de una L2 o L3 en una L4, como veremos más adelante, o incluso de una L2 en la misma LM. Sabemos que durante el proceso de aprendizaje de una LE, un estudiante intenta relacionar la nueva información con sus conocimientos previos y, así, facilitarse la tarea de adquisición. Pero, lógicamente, al recurrir a los conocimientos de la LM (y de otras lenguas) en la formulación de hipótesis sobre la LE en cuestión, puede aparecer lo que conocemos como transferencia. Este aprovechamiento del propio conocimiento del mundo en general, y del y lingüístico en particular, constituye una estrategia de aprendizaje y de comunicación, mediante la que se compensan algunas limitaciones en la LE (transferencia positiva), pero también fuente de confusiones y errores, muchos de ellos fácilmente fosilizables (transferencia negativa).
El estudio del fenómeno de la transferencia lingüística no es algo nuevo; ya a finales del siglo XIX despertó un gran interés entre numerosos estudiosos, pero ha sido a mediados del S.XX cuando ha empezado a estudiarse con mayor profundidad y cuando se acuña el término de transferencia para referirse a lo que entendemos hoy en día como tal. Desde la publicación en 1945 de Teaching and Learning English as a Foreign Language de Ch. Fries, se ha puesto especial atención en el papel que la LM desempeña en el aprendizaje de la LE. En los años 50 y 60, con la influencia de las teorías conductistas, se entiende el proceso de aprendizaje como un proceso de imitación y adquisición de hábitos en la lengua meta. Como en cualquier otro tipo de aprendizaje, también en el de la LE se parte de la base de que los hábitos adquiridos con anterioridad condicionan la adquisición de los nuevos hábitos en la LE.
En los años 70, con la llegada de las teorías cognitivistas se desplaza el interés desde el análisis contrastivo (y la hipótesis de transferencia) hacia el análisis de errores, que tiene en cuenta, además del tema de las transferencias e interferencias de otras lenguas, mecanismos de carácter intralingüistico en lo que respecta a la aparición de errores en la interlengua del estudiante. El análisis de errores ha sido centro de numerosas críticas por muchos motivos, pero la mayoría de los investigadores siguen estando de acuerdo en que el fenómeno de transferencia es elemental y de gran importancia en el proceso de adquisición de una lengua.
Respecto a los tipos de transferencia lingüística (en este trabajo nos centraremos únicamente en las transferencias de carácter lingüístico, pero, como sabemos, éstas pueden ser también de otra índole: cultural, pragmática, etc.), tenemos que definir lo que se entiende por transferencia positiva y negativa (o interferencia).
Hablamos de transferencia positiva en los casos en los que el estudiante transfiere de su LM o de otra lengua, elementos iguales o suficientemente similares en la lengua meta, facilitándose así su proceso de adquisición, es decir, hay una serie de conocimientos anteriores que facilitan la adquisición de otros. Esto explica, como veremos más adelante, que lo alumnos malteses no tengan grandes dificultades en comparación con alumnos de otras nacionalidades a la hora de aprender la diferencia entre el indefinido y el imperfecto, o el indicativo y el subjuntivo, por ejemplo, gracias a la transferencia positiva de italiano.
La idea de transferencia negativa, por su parte, se refiere a los casos en los que lo transferido por el estudiante de una lengua a otra no coincide en ambas, ocasionando errores. Pongamos como ejemplo casos de falta de concordancia de género y número o anteposición del adjetivo al sustantivo (influencia del maltés y del inglés). El fenómeno de transferencia negativa ha despertado mucho más interés que el de transferencia positiva, además de ser más fácilmente observable, ya que no siempre somos conscientes de este fenómeno cuando la transferencia es exitosa o positiva, pero sí cuando es al contrario (si se conocen las lenguas de las que provienen las interferencias, por supuesto). En este trabajo nos ocuparemos principalmente de las transferencias negativas o interferencias, aunque destacaremos también algunos casos relevantes de transferencia positiva.
Los procesos de transferencia pueden ser de muy diversa índole: pueden aparecer en cualquier nivel lingüístico: en el fónico, en el léxico, en el semántico, en el morfosintáctico, en el sociocultural, en el sociolingüístico, etc., tanto en la producción como en la percepción, tanto en la lengua oral como en la lengua escrita. En este estudio nos concentraremos en las transferencias lingüísticas, concretamente en las gramaticales y léxicas.
Las investigaciones han demostrado que la aparición de la transferencia lingüística depende de una serie de factores tanto externos como internos. Entre los factores de carácter interno podemos mencionar la edad (Krashen et al., 1982; Long, 1990; Odlin, 1989, Ringbom, 1987; Singleton, 1989), el estado de desarrollo de su interlengua (Taylor, 1975; Odlin, 1989) y las propias percepciones sobre las similitudes y las diferencias de las dos lenguas en contacto (Kellerman, 1977, 1978, 1979, 1983; Ringbom, 1983, 1987; Sharwood Smith, 1979), que curiosamente no coinciden necesariamente con las similitudes o diferencias lingüísticas reales entre ambas lenguas. Por otra parte, entre los factores externos que pueden influir en la aparición de las transferencias, podemos mencionar el contexto de aprendizaje (aunque tampoco existe consenso en este punto: (Ellis, 1994; Johnson y Johnson, 1998) o la presión comunicativa que reciba el aprendiz (Dulay et al., 1982). Pero se han destacado otros factores a lo largo de las investigaciones dedicadas a este tema, como vimos en el apartado dedicado al estado de la cuestión. Autores como Bentahila (1975) y Rivers (1979)(1) hablan de recency como un posible factor de influencia. Según estos autores, la última lengua aprendida tendrá una mayor influencia sobre la siguiente. Meisel (1983)(2) habla de “almacenamiento y recuperación” (storage and retreval) y sostiene que la influencia de una L2 o LE sobre otra podría estar relacionada con la idea de que el modo en el que las lenguas extranjeras son “almacenadas” y procesadas en el cerebro es diferente del modo en el que las lenguas maternas son almacenadas y procesadas, independientemente de la afinidad entre lenguas. Vildomer (1963)(3) por su parte sostiene la hipótesis de “estilos de aprendizaje” y “similaridad psicológica” y afirma que si dos lenguas son aprendidas de un modo similar, o con un método o en una situación similar, existiendo también una parecida implicación emocional, una lengua puede influir sobre la otra y ocasionar
distintas transferencias lingüísticas. Otros autores como Singh and Carroll (1979)(4) , en cambio, defiende la idea de que en la base del proceso de transferencia existe también un factor “socio-cultural”, sugiriendo que si un estudiante se siente más fuertemente identificado con una L2 o LE que con su LM, no será esta última la que tenga una mayor influencia sobre la próxima lengua extranjera, sino la lengua con la que, por motivos de índole socio-cultural, se siente más identificado.
Todos estos factores pueden solaparse e interactuar entre ellos, sin embargo, nosotros en este trabajo partimos de la hipótesis de que el factor que más peso tiene a la hora de transferir elementos lingüísticos, sea de forma consciente sea de forma inconsciente, es el de la similitud y la afinidad entre lenguas.
1.- “Learning a sixth language: an adult learner´s dayly dairy”, Canadian Modern Language Review, 36/1, pp. 67-82.
2.- “Transfer as a second language strategy”, Language and Communication, 3, pp. 13-46.
3.- Multilingualism, , Leyden, Sythoff.
4.- “L1, L2 and L3”, Indian Journal of Applied Linguistics, 5/1, pp. 51-63.
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