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Marco Teórico

Estado de la cuestión

Conceptos de transferencia lingüística e interferencia

El caso maltés

Análisis de interferencias lingüísticas

Conclusiones

Bibliografía




El caso maltés

La compleja historia lingüística de Malta





Las islas de Malta han gozado durante toda su historia de una gran importancia estratégica gracias a su privilegiada posición en el centro del mar Mediterráneo. Por ello, en gran parte, Malta ha sufrido también continuas invasiones extranjeras, siendo conquistada en varias ocasiones. Como es de esperar, todos los pueblos o civilizaciones con intenciones colonizadoras han tratado siempre de establecer en los nuevos territorios conquistados tanto su cultura como su lengua, lo que ha ocurrido, por consecuencia, con Malta en distintas ocasiones, dejando profundas huellas de lenguas y culturas pertenecientes al pasado pero que se mantienen en gran medida vivas en el modo de vida de la Malta actual. Si hacemos un recorrido esquemático por la historia de las distintas ocupaciones en las islas maltesas podremos entender mejor por qué la situación lingüística de Malta merece un especial interés.

Desde aproximadamente el 800 hasta el 218 a.C las islas maltesas estuvieron bajo el dominio primero fenicio y después cartaginés, período durante el cual se implantó una lengua púnica. Del 218 a.C al 870 d.C Malta formó parte de los imperios romano y bizantino. Durante este tiempo parece que, si bien la lengua oficial era el latín, los habitantes nativos continuaron hablando la lengua púnica (siendo estas las primeras señas de bilingüismo en las islas). En el año 870 los árabes conquistaron Malta, extendiendo rápidamente su lengua gracias, en parte, al ya presente elemento semítico. El árabe fue usado incluso en el ámbito oficial y literario, aunque hay que decir que la lengua hablada (el llamado Gharbi Malti o árabe maltés) y la lengua escrita eran muy diferentes entre sí. Con la conquista de los normandos comienza una nueva etapa lingüística; la lengua hablada por los nuevos conquistadores era de origen latino, no semítico, lo que provocó los primeros contactos reales semítico-romances en la lengua hablada.

La romanización de Malta fue, no obstante, un largo proceso debido a que se permitió la permanencia en las islas a los árabes, de gran influencia entre los nativos, hasta que fueron expulsados casi un siglo y medio más tarde, momento en que la lengua hablada se separa en su evolución de su modelo semítico. Durante la ocupación de Malta por sicilianos, aragoneses y castellanos, un gran número de palabras de origen romance se introdujeron en la lengua hablada. El latín sustituyó al árabe clásico. Durante el S. XVI el siciliano fue ganando terreno al latín (de hecho el vocabulario del actual maltés está repleto de sicilianismos).

La conquista de Malta por los franceses en el S. XVIII no fue demasiado significativa desde el punto de vista lingüístico. Ayudados por los ingleses, aceptando a cambio su colonización, Malta se liberó del dominio francés, pero el inglés no gozaba entonces de la importancia actual, pues el italiano seguía siendo la lengua dominante, junto al maltés hablado por la población local. En la Constitución de 1921, tras muchos intentos, el inglés y el italiano fueron declarados lenguas oficiales hasta que en 1934 el italiano fue reemplazado por el maltés. En 1964 Malta se independizó, conservando el maltés como lengua nacional y como lengua oficial junto al inglés. Actualmente ambas lenguas siguen siendo oficiales.

El maltés, declarado recientemente lengua oficial de la UE (no olvidemos que Malta forma parte de la UE desde el 1 de mayo de 2004), es la lengua de más de 390.000 personas en las islas maltesas, pero es también la lengua de numerosos emigrantes en Australia (más de 85.000 hablantes), que dispone de prensa y radio en maltés; Reino Unido, EEUU y Canadá.

El maltés es utilizado en el Parlamento del país, en los tribunales de justicia, en las iglesias y en las escuelas estatales de primaria y secundaria, aunque casi todas las escuelas privadas prefieren el inglés como lengua de instrucción, y esta es también la lengua de comunicación universitaria.

   

El inglés (inglés maltés) es la segunda lengua de las clases medias y altas (la primera en muchos casos), estando menos extendido en las zonas rurales.


El italiano sigue estando muy extendido, siendo la tercera lengua más usada, en gran parte debido a los medios de comunicación, pues durante más de una generación las únicas cadenas de televisión que se veían en Malta eran las italianas. Pero además, por su cercanía geográfica y cultural, el italiano sigue gozando de un gran afecto, prestigio y aceptación entre los malteses, contentos siempre de poder hablarlo sea con italianos como con españoles, considerando ingenuamente los más profanos que ambas lenguas son perfectamente comprensibles entre sí.
 

Actualmente el idioma maltés presenta distintas variedades, que no veremos en este trabajo. Respecto al inglés, merece la pena hacer mención al llamado Mixed Maltese English, variedad creada a partir de elementos léxicos pertenecientes a ambas lenguas, y sus correspondientes cambios de código, que hace pensar a algunos en el posible futuro fin del bilingüismo en las islas hacia un monolingüismo que, con el tiempo y según algunos, podría dar lugar a una lengua pidgin. Pero todavía es pronto para saberlo.
 


Actualmente ambas lenguas conviven en armonía y se usan más o menos indistintamente, dependiendo de ciertos factores geográficos, socioculturales o afectivos . Los que hemos convivido con esta situación no dejamos nunca de sorprendernos ante los continuos cambios de código por parte de los malteses, que pasan del maltés al inglés y viceversa varias veces en el transcurso de una conversación.

• La lengua maltesa

El maltés es una lengua de origen semítico perteneciente a la familia de lenguas afroasiática. El maltés es bastante similar a las variedades urbanas del árabe tunecino, así como a otros dialectos del norte de África, aunque, de todas formas, en el curso de la historia, la lengua maltesa ha adoptado muchísimas palabras romances principalmente, como hemos mencionado ya, del italiano del sur, el siciliano y el inglés. Uno de los aspectos más interesantes del maltés es el hecho de que es la única lengua semítica escrita en alfabeto latino (aunque con la adición de algunos caracteres especiales para incorporar ciertos sonidos propios de las lenguas semíticas), además de ser también la única lengua semítica dentro del mapa geopolítico europeo.






Alfabeto maltés



Pronunciación
Gramática
La base del maltés es árabe, con una enorme incorporación de léxico de origen romance. A pesar de la gran influencia de las lenguas románicas, la gramática maltesa es marcadamente semítica: la integración del artículo dentro de la estructura de la palabra, ( como en árabe y en hebreo) y su asimilación a ciertas consonantes que lo siguen, así como la repetición de este delante del adjetivo que acompaña a un sustantivo con artículo también; la posposición de los adjetivos a los sustantivos; la inexistencia de adverbios originales; la posición del pronombre; la existencia del número dual (bastante raro entre las modernas lenguas europeas), etc. Se observa también todavía la estructura verbal triple, propia de las lenguas semíticas, según la cual un verbo es conjugado mediante prefijos, sufijos e infijos. Existen dos tiempos verbales propiamente dichos: el presente (o imperfecto) y el perfecto. El sistema verbal maltés incorpora verbos de origen romance a los que añade sufijos y prefijos árabes. Profundizaremos un poco más en estos y otros aspectos más adelante.
Vocabulario
El léxico maltés es una interesante mezcla de raíces semíticas y una gran cantidad de préstamos del siciliano, aunque también encontramos aportaciones de otras lenguas, por lo que se ha hablado, desde el punto de vista léxico de Semitic Maltese, Romance Maltese y English Maltese.
Respecto a los porcentajes, estos pueden cambiar según la variedad de maltés que tomemos como referencia. Si tomamos el maltés “estándar” podemos hablar de aproximadamente un 60% de vocabulario de origen semítico y un 40% de origen romance, pero si tomamos la variedad llamada Mixed Maltese English podemos hablar de un 40% de origen semítico, 40% romance y 20% inglés.
Generalmente son de origen semítico las palabras que expresan conceptos básicos e ideas abstractas, mientras que las relacionadas con ideas más modernas, objetos, leyes, educación, literatura, gobierno, arte, etc., derivan casi en su totalidad del siciliano: Palabras de origen semítico Palabras de origen romance
  Xemx – sol Saif – verano Raġel – hombre Qamar – luna Tifel – niño, etc. Skola – escuela Repubblika – república Pulizija – policía Gvern – gobierno Re – rey, etc.


El caso maltés

Los errores de interferencia lingüística no se deben solo, como hemos visto, a la LM, sino también a las distintas lenguas extranjeras aprendidas con anterioridad o que se usan indistintamente (países bilingües). Es sabido que el conocimiento de distintos idiomas puede afectar de muy distintas maneras al alumno. Pero esto no supone una mayor dificultad de aprendizaje ni el riesgo de perder esta competencia plurilingüe.

Como hemos visto, en el caso de los estudiantes de español malteses la situación es bastante compleja, pues, como veremos más adelante, es frecuente encontrar interferencias de tres o cuatro sistemas lingüísticos distintos. Es este estudio tomaremos como referencia estudiantes que se acercan al español como cuarta lengua (considerando el maltés la LM, pues así es en la mayoría de los casos, el inglés la segunda y el italiano la tercera). Respecto al uso real cotidiano de estas lenguas, por supuesto cada caso es distinto, pero sí podemos decir que estos estudiantes alternan continuamente el uso del inglés y el maltés. Hay que decir que una gran mayoría de ellos tiene un trabajo de media jornada (normalmente relacionado con el turismo en todas sus ramas, la administración o las comunicaciones), en el cual se propician los constantes cambios de código lingüístico, que se extienden también en numerosas ocasiones al ámbito familiar o social, además del educativo. Por lo que respecta al italiano, si bien no es lengua de comunicación entre los nativos, está presente en el día a día de todos los malteses, sea, de nuevo, gracias al turismo “cercano”, o gracias a los medios de comunicación, especialmente la televisión y la radio, además de la presencia de numerosos italianos residentes en Malta.

La mayor o menor interferencia de una u otra lengua varía enormemente, como veremos, interactuando incluso en muchas ocasiones. De hecho, sorprende la cantidad de interferencias provenientes del italiano, frente al maltés o al inglés, en estudiantes de español, de lo cual son conscientes los propios estudiantes, debido a las veces que nosotros, sus profesores, nos hemos encargado de hacerles ver, un tanto desesperados a veces. Para esto podemos encontrar algunas explicaciones. Como todos sabemos, todas las lenguas neolatinas comparten características léxicas o estructurales muy similares, pero en el caso del italiano y el español esta relación es aún más estrecha debido a varios factores como la casi total equivalencia de los sistemas vocálicos, las correspondencias estructurales, coincidencias léxicas casi totales o totales, etc. Como ya señaló Calvi en su trabajo acerca del aprendizaje de lenguas afines, tanto la facilidad como las trampas ocasionadas por el estrecho parentesco entre ambas lenguas se han convertido ya en lugares comunes. Respecto a si en el caso del italiano se trata de transferencia positiva o interferencia, parece que si bien en un primer momento se observa una transferencia positiva muchas veces esta “facilidad” se convierte en arma de doble filo, pues el hablante se conforma con una competencia reducida y los errores provenientes de la interferencia del italiano tienden a fosilizarse, especialmente si estos no impiden la comunicación. Son curiosas también las investigaciones del campo de la neurolingüística en este sentido, según las cuales, en contra de la vieja teoría de la lateralización , se dice que el bilingüismo conlleva una organización cerebral peculiar, basada en las distintas localizaciones de las lenguas aprendidas, que, en caso de fuerte afinidades, en cambio, serían almacenadas de manera más compacta , lo que podría ayudar a explicar en parte las continuas interferencias del italiano.






21.- A este respecto me parece interesante recoger un hecho curioso. Es bien sabido que en situaciones de bilingüismo muchas veces se observa que una lengua goza de un cierto sentido de autoridad respecto a la otra. Es el caso de muchas familias maltesas, que incluso habiendo adoptado el maltés como lengua hablada normalmente en el seno de la familia, regañan invariablemente a sus hijos en inglés.
22.- Sería interesante plantearse si no se debe en parte a esta mezcla léxica el continuo cambio de código en los hablantes malteses bilingües, ya que la presencia en maltés de palabras de origen romance cuya etimología dio lugar también a palabras en inglés (republic, difference, etc) podría provocar lo que se conoce como “activación”: “una palabra similar en los dos idiomas, o el nombre de una persona, lugar o marca hace que el hablante continúe en otro idioma” (Edith Harding y Philip Riley, La familia bilingüe. Guía para los padres, Cambridge University Press, 1998).
23.- Al maltés, inglés e italiano, lenguas en las que nos centraremos en este análisis por ser las recurrentes, habría que añadir en muchos casos, especialmente entre la última generación, el francés.
24.- María Vittoria Calvi: “Aprendizaje de lenguas afines: español e italiano”, Revista redELE, no 1, junio 2004.
25.-Parece ser que la cercanía entre ambas lenguas provoca una situación de partida muy peculiar: una “plataforma que coloca al aprendiz en un nivel de interlengua más avanzado que en el caso de lenguas distintas” (Calvi, 2004)
26.- La teoría de la lateralización fue formulada por Paul Brocca en 1861. Dicha teoría situaba en el hemisferio izquierdo del cerebro la sede del lenguaje.
27.- Sobre estas teorías pueden consultarse algunos trabajos de Danesi (1988) o Barone (1993).





 

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